LA GESTIÓN INTEGRADA DE PLAGAS

Uno de los pilares de la legislación actual en materia de sanidad vegetal es la Ley 43/2002, de 20 de noviembre. En ella se reconoce que “uno de los fines básicos de la política nacional al respecto es la existencia de un marco legal apropiado para proteger a los vegetales y sus productos contra los daños producidos por las plagas”. Esta Ley, junto con la incorporación de la normativa europea, Real Decreto 1311/2012 de 14 de Septiembre, por el que se establece el marco de actuación para conseguir un uso sostenible de los productos fitosanitarios, es la normativa que marcará la pauta en materia de sanidad vegetal durante los próximos años. Los aspectos que más nos interesa destacar aquí es la obligatoriedad, para todos los agricultores, de aplicar los principios de la Gestión Integrada de Plagas (GIP) y de que gran parte de la producción de vegetales debe de contar con el asesoramiento de técnicos especialistas en la materia.

Esto significa que en la lucha contra las plagas no solamente se perseguirá la eficacia y rentabilidad de cualquier método, sino que se mantengan sistemas y prácticas especialmente favorables a objetivos medioambientales y climáticos, dando por supuesto que la protección de la salud del consumidor ya ha sido siempre un objetivo básico. Una primera consecuencia es que la puesta en marcha de la GIP obligatoria supone un gran esfuerzo por parte de los agricultores que, tal como se reconoce en el Reglamento de Desarrollo Rural, debe recibir apoyo, ya que los precios de mercado no reflejan el suministro de dichos bienes públicos.

Respecto a los principios de la GIP, haremos referencia a los que están directamente relacionados con los objetivos de este Grupo:  

  • Los métodos de lucha sostenibles biológicos, físicos y otros no químicos deberán preferirse a los métodos químicos, siempre que permitan un control satisfactorio de las plagas
  • Los productos fitosanitarios aplicados deberán ser tan específicos para el objetivo como sea posible, y deberán tener los menores efectos secundarios para la salud humana, los organismos a los que no se destine y el medio ambiente. Esto, junto a su aplicación con arreglo a las Buenas Prácticas, constituye el otro gran objetivo de la normativa citada al principio: reducir al mínimo los riesgos de dichos productos cuando necesariamente tengan que ser utilizados

Los continuos avances de la investigación en el campo de la lucha contra las plagas y enfermedades permiten actualmente el diseño y la puesta a punto de técnicas alternativas a la utilización de productos fitosanitarios, que contribuyen significativamente a la aplicabilidad práctica de los principios de la Gestión Integrada de Plagas (GIP) y, por consiguiente, resultan más sostenibles desde el punto de vista medioambiental.

Las actuaciones previstas en el presente proyecto pretenden constituir un ejemplo demostrativo real de la aplicabilidad y viabilidad de aquellas técnicas que, siendo acordes con los principios de la GIP, en cada caso estén disponibles y sean las más adecuadas para el control de plagas y enfermedades en un determinado ecosistema agrícola. Tales actuaciones demostrativas intentarán abarcar de la forma más completa posible las distintas fases que supone la implementación de la GIP para una determinada zona y cultivo, desde el análisis inicial de las características de la explotación y sus principales problemas fitosanitarios, pasando por la selección de las técnicas de control integrado más adecuadas para el control de algunas de estas plagas y enfermedades, hasta la evaluación de su eficacia y viabilidad técnica y económica en comparación con técnicas de control convencional basadas en el empleo de productos fitosanitarios.

Un aspecto muy importante a considerar es que en nuestra Comunidad Autónoma hemos contado en todo momento con un importante apoyo económico y técnico – CSCV (Centro de Sanidad y Certificación Vegetal)y CITA (Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria)- al respecto. Ya en 1970, con la creación de la Estación de Avisos de Zaragoza, se empezó a desarrollar la técnica de lucha integrada contra plagas y, a partir de 1983, con la creación de las ATRIAS (Agrupaciones para Tratamientos Integrados en Agricultura) se ha impulsado y promocionado la lucha integrada contra las plagas. Finalmente, la aplicación de la normativa citada al principio, implica necesariamente un cambio de estrategia, una de cuyas nuevas perspectivas es la actuación que proponemos.

PRESENTACIÓN DEL GRUPO OPERATIVO

PRESENTACIÓN DEL GRUPO OPERATIVO

 

OBJETIVO GENERAL

El objetivo es doble:

  • Contribuir a facilitar al agricultor la aplicación de la normativa sobre uso sostenible de plaguicidas, donde se incluye la aplicación de los principios de la GIP, y paliar el esfuerzo que esto supone.

    Para alcanzar este objteivo se ha diseñado un Plan para el establecimiento a largo plazo de una Red de Explotaciones de Demostración, que abarque las principales orientaciones productivas y comarcas agroclimáticas de nuestra Comunidad Autónoma. 

    Como primer paso, el GO se centrará en la aplicación concreta a dos casos prácticos: frutales de pepita y hueso, que servirán de modelo para otros cultivos. Además se busca demostrar la aplicabilidad de las técnicas actualizadas en GIP para el control de las principales Plagas y enfermedades que tienen lugar en las áreas frutícolas en las que se lleva a cabo este proyecto. La demostración de estas técnicas no serán solamente desde el punto de vista técnico sino también mediante la realización de balances comparativos de costes y beneficios que demuestren la viabilidad y rentabilidad económica.

  • Concienciar a la sociedad de los beneficios que para el medio ambiente y para la salud humana y de los animales esto supone. Para ello se va a fomentar el conocimiento de la sociedad en general de los beneficios de la GIP puede suponer en cuento a la calidad y seguridad alimentaria y en cuanto a la sostenibilidad de la producción agrícola

OBJETIVOS METODOLÓGICOS

  • Demostrar la aplicabilidad de las técnicas actualizadas en GIP para el control de las principales plagas y enfermedades que tienen lugar en las áreas frutícolas en las que se lleva a cabo este proyecto.

  • Demostrar la aplicabilidad de estas técnicas, no solo desde el punto de vista técnico sino también mediante la realiziación de balances comparativos de costes y benficios que demuestren su viabilidad y rentabiliad económica.

  • Fomentar en el sector productor el conocimiento continuo y la utilización de técnicas innovadoras y de los métodos alternativos de protección de cutivos.

  • Fomentar el conocimiento de la sociedad en general de los beneficios que la GiP puede suponer en cuanto a la calidad y seguridad alimentaria y en cuanto a la sostenibilidad de la producción agrícola.